domingo, 31 de diciembre de 2017

Bar Brasil



Angy sirve vinos y cañas la tarde de nochevieja en el Bar Brasil. Siempre sonriente, simpática y amable con su fiel clientela desde que abrió hace diez años en un barrio alejado de gente obrera. De vez en cuando alza su copa de champán, bajando la música grita dirigiéndose a su animada clientela:
- ¡Feliz nochevieja y próspero año nuevo! -repite una y otra vez - Os espero a todos después de las uvas. Yo invito a la primera copa. ¡Feliz Año Nuevo! ¡Fiesta!
Poco a poco se van marchando los parroquianos no sin antes dedicarle besos y bendiciones desde el otro lado de la barra, Angy corresponde con risas, guiños y frases impregnadas de buenos deseos.
Poco más de las nueve y media, Angy ya está sola, baja la persiana, le queda recoger, limpiar y organizar la velada, sabe que en cuanto coman las uvas a las doce en punto, unos minutos después se llenará el bar y debe tener todo preparado.  Champán, mucho hielo, recena, vajilla limpia, confetti y serpentinas, los globos, la música; pone especial cuidado en que no falte de nada, sabe que estando sola cualquier error de previsión le puede arruinar la noche.  Debe conseguir que una vez entren al bar no salgan hasta que o estén completamente borrachos y no puedan beber una copa más o tengan los bolsillos vacíos.  Esta noche es importante hacer caja,  la experiencia le dice que pasada la Navidad la gente no gasta hasta semana santa.
Se sienta un rato en la cocina del Bar, sin música, sin televisión, sin ningún ruido, en paz, cansada.  Trabaja demasiadas horas, pero es imposible contratar a alguien que la ayude, el negocio no da para tanto.  Deposita en la mesa junto a la taza de caldo que será su cena dos portarretratos con las fotos de su marido y su hijo, ambos muertos en su país natal al otro lado del charco.  Al marido lo mató una bala perdida en una refriega entre bandas, la dejó viuda con tres hijos.  Fue su novio desde la infancia, el primer chiquillo se lo hizo con diecisiete, los otros poco después.
A las pocas semanas de enviudar Angy decidió irse lejos, no podía ver cómo su familia pasaba hambre mientras los asesinos de su difunto  campaban a sus anchas.   Llegó a España para buscarse la vida en situación semilegal, es decir, legal si no te pillan.  Enviaba todo lo que podía, cuando podía.
Su hijo mayor, el primero, apenas dieciocho, se enamoró de quien no debía, le quitó la novia a alguien poderoso, se la juró, duró dos semanas.  Lo asesinaron delante de toda la familia con advertencia de silencio incluida.  Ese golpe fue el más duro de su vida, no lo ha superado; avisaron de su muerte una semana después del entierro, "para que no sufriera tanto", le dijeron.
Sujeta el tazón con las dos manos, mientras sorbe el caldo piensa que Antonio y José no se han dignado en pasarse en todo el día.  Antonio y José son sus amigos/amantes.  Antonio es contable, funcionario de Hacienda, hijo de viuda come-santos adinerada, vive con ella subyugado a sus caprichos; si su madre supiese que todos los martes por la tarde comparte lecho con una mujer de color lo desheredaba inmediatamente.  Aún y con ello se las apaña para librarse una tarde por semana; aunque no estaba escrito ni hablado explícitamente, Antonio le lleva todos los asuntos contables y le gestiona cuantos documentos sean necesarios, de vez en cuando también le hace algún regalo, a veces dinero. Angy se ríe para adentro cuando dobla con cuidado la ropa antes de acostarse con ella.
José es diferente, empresario, casado y adinerado, simplemente le gusta la juerga y salir de caza por las noches, Angy lo caló a la primera, se informó y se dejó cazar.  Con José queda cualquier noche excepto los martes claro está.  Un casado es una bendición, no se enamorará de ella y guardará silencio, virtudes fundamentales en estos asuntos.  Tampoco tiene contrato firmado pero se las apaña para sacarle cada mes unos cientos de euros, para el alquiler, una necesidad urgente de algún hijo, pequeños caprichos, averías en el local.  Y José, boca caliente y cartera rápida enseguida le soluciona esas pequeñeces.  A veces se acerca por el Brasil con algún amigo para mostrar su trofeo, Angy lo intuye pero no dice nada.
Con ninguno de los dos sale en público, ni cine, ni calle, ni cenar, ni paseos; o por su madre, o por su esposa; no se lo pueden permitir.  Angy contenta, así aprovecha los fines de semana una vez cerrado el bar para ir a una discoteca latina del centro, allí bebe y baila, allí ella es la cazadora, si ve alguna presa interesante la persigue hasta conseguirla; le gustan especialmente los hombres jóvenes musculados de su color, tiene un lema: "si te entiendes bien bailando te entenderás bien en la cama".  Angy sabe por la forma de bailar si esa pieza es buen semental, no se equivoca nunca.
Esta hormiguita trabajando todas las horas del día sin descanso, siendo muy restrictiva con los gastos, mas lo que saca a sus dos amigos es capaz de enviar todos los meses dinero para su familia.
Sentada, sumergida en sus pensamientos/recuerdos se pregunta <¿Qué hago aquí? ¿Hasta cuándo? No quiero volver, no quiero quedarme aquí>.  No le falta nadie con quien estar pero siempre está sola.
Los petardos y cohetes la devuelven al mundo real. <ya han sido las campanadas, debo recoger y abrir rápidamente, que no se vayan del barrio sin pasar por aquí>
Se pone de nuevo la careta de felicidad, sonrisa tallada a cincel, y va recibiendo con copas de champán a todo el que entra en el Brasil, de nuevo besos, abrazos y felicitaciones, música a tope, whiskey, cubata o gin-tonic, que no falte de nada. Es Navidad.
Still Waters

domingo, 10 de diciembre de 2017

¡Volveré!


Hoy hace un año estaba en el Hospital al borde del colapso. Stress, tabaco y descontrol en las comidas me llevaron a las taquicardias.
- O cambia de hábitos, o tiene los días contados. -me dijo un chico de bata blanca.
Cuántos amaneceres caminando, luego trotando y este último mes corriendo intervalos de cinco minutos, veinte kilos dejados en el camino, cientos de euros ahorrados en tabaco, un par de zapatillas y aquí estoy en la salida de la San Silvestre Salmantina, todos ríen y bromean la mayoría disfrazados, lo mío es serio, estoy aquí para competir, me voy a demostrar que esta carrera la acabo, me voy a ganar a mí mismo.
Todos me adelantan, me da igual, pulsómetro, ritmo y hasta el fin. Corro, pienso en mi familia, resoplo, sigo corriendo, nada me va a parar. Exhausto me abrazan en meta.
¡Lo he conseguido! ¡Volveré!

domingo, 3 de diciembre de 2017

El Cuento de la Navidad

 
 
Desde mi ventana observo al mendigo que cada día está en el acceso de la galería comercial.  Nochebuena, hace frío pero la necesidad le obliga a estar allí rogando una limosna. Hombres y mujeres felices, la Navidad ensancha los corazones, tras las compras al salir le obsequian con sonrisas, deseos de bienestar, bonitas palabras, algunos alimentos y pequeños juguetes; incluso le han regalado un gorro usado del disfraz de Papá Noel.
Él corresponde con leves inclinaciones de cabeza repitiendo "gracias, feliz navidad"  hasta la saciedad sabiendo que mañana volverá a ser transparente para todos ellos.
Este es el Cuento de la Navidad.
 
Still Waters

domingo, 26 de noviembre de 2017

El Licenciado



Con 25 años y un título universitario regresó el hijo de Damián al pueblo. Años de duro trabajo en el campo pero la familia por fin tenía un titulado en Recursos Humanos.
- Padre, verá como mejoro sus métodos y hago más rentable su trabajo, debemos hacer un plan estratégico de gestión de recursos cualitativa y cuantitativamente haciendo que cada recurso se implique y rinda al máximo de su capacidad teórica; déjeme a mí.
A Damián se le iluminaban los ojos escuchando hablar con tal firmeza y determinación a su hijo  esperando ansioso conocer ese novedoso plan del recién licenciado.
- Lo primero; el burro, incrementaremos la anchura del arado y trabajará unas horas más, ganaremos un 20%, además reduciremos su costo de explotación; un 20% menos de cebada, menos descansos y se acabó retozar en las horas de calor.
Atónito quedó Damián un mes después la mañana que encontró el esquelético cadáver de su amado burro.
- No se preocupe padre, encontraremos otro, hay burros de sobra y este tenía desgana últimamente.
Damián le miró, y lloró.

Still Waters

domingo, 8 de octubre de 2017

MICROCUENTO

 
Cuenta la tradición que la boda se celebró en un pueblo cerca de Haro, La Rioja.  La feliz pareja invitó a todos los habitantes de la comarca, la celebración se recordaría durante muchos años.  Gustosamente los amigos, vecinos y familiares quisieron participar del evento, y cada uno de ellos ofreció ser el suministrador de vino para el banquete dado que como es habitual cada elaborador de vino considera que el suyo es el mejor.
No hubiese sido un problema en cualquier otro lugar, pero el vino en La Rioja es algo muy serio con lo que se admiten pocas bromas.  Los novios encontraron una solución, pedirían a cada invitado que llevase una botella de su vino, la arrojasen dentro de una gran barrica de madera y de esta forma todos aportarían su mejor vino y todos compartirían el vino de todos.
En el banquete sólo se bebió agua cristalina, "¿quién notaría una botella de agua en semejante barrica?". Nadie lanzó una piedra porque nadie estaba libre de pecado.
Moraleja: No te escondas, tus hechos también cuentan.

viernes, 6 de octubre de 2017

Suerte de leerme


No te das cuenta lo afortunad@ que eres si estás leyendo esto, sí, lo que lees; eres muy afortunado por leerme. ¡Enhorabuena! Tienes mucha suerte.
Puedes ver con tus ojos, que parece una simpleza hasta que te fallan y se cierra la mayor ventana al mundo que tenemos. 285 millones de personas tienen discapacidad visual. Piensa un momento en tu vida sin poder ver.
Puedes leer, sabes leer.  En el mundo, en este mundo tan magnífico y global que creemos tener, quedan 770 millones de personas que no saben leer. Sí, unas 20 veces la población española. Piensa por un momento en tu vida sin saber leer.
Tienes ordenador o smartphone, y evidentemente acceso a internet.  El 57% de la población no tiene internet.  Piensa un momento en tu vida sin internet.
Tienes electricidad donde conectar tu ordenador o smartphone.  Simple ¿verdad? Pues 1.600 millones de personas no tienen acceso a la electricidad y 2.400 millones utilizan leña o carbón para cocinar.  Piensa por un momento en tu vida sin electricidad.
Tienes tiempo de ocio, no tienes que dedicar todo tu tiempo en conseguir alimento y sustento. En la actualidad 815 millones de personas pasan hambre, y con hambre no queda tiempo para el ocio. Piensa un momento en tu vida con hambre.
Lees lo que quieres leer y opinas lo que quieres opinar. Eres libre, tus lecturas no pasan una censura previa ni nadie te impone qué pensar. Parece que siempre ha sido así, pues no, 2 de cada 3 internautas sufren censura en el mundo. Piensa por un momento en tu vida sin libertad de elegir lo que lees.
Y así podía seguir por un buen rato haciendo deducciones simplistas para demostrarte lo afortunado que eres por leerme, para llegar a la conclusión de que no eres más listo que quien no puede leerme, ni más guapo, ni más trabajador, ni siquiera mejor persona; simplemente has tenido la fortuna de "poder leerme".
Si has ido pensando cómo sería tu vida sin estos elementos que creemos nos pertenecen por derecho divino; seguro que recapacitarás antes de abrir la boca para quejarte por las pequeñeces que te rodean.
Que puedas seguir leyéndome por mucho, mucho, tiempo.

Winter is coming



Cuando los días se acortan y las hojas comienzan a caer, se acaba mi verano, es el momento de retomar los hobbies de invierno, menos horas de luz, más tiempo de actividad mental menos periodos al aire libre. Temporada de lectura, escritura, aprendizaje y sosiego.  Cada estación tiene su encanto y no sé cuál me gusta más, en ambas disfruto haciendo lo que quiero hacer.
Cada día es una aventura, la aventura de vivir.